icono-sumario Toñete, Ángel Téllez y Rocío Romero cortaron una oreja
Rocío Romero, en su debut con picadores en Vistalegre I JULIÁN LÓPEZlinea-punteada-firma1
MARCOS SANCHIDRIÁN > Madrid

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El final no es el fin. El final cierra un círculo. Punto de comunión entre lo que termina y lo que comienza. La nada y el todo encerrados en un mismo instante.  La vida. Los chicos, a pesar de todo, siguen queriendo ser toreros. Chicos de la generación ‘millenial’ que tienen todo al alcance de una tecla pero eligen el camino más duro posible. La generación más avanzada y, a la vez, por la que se desangra la cultura. Final y comienzo. Sinónimos y antónimos.
Toñete, Ángel Téllez y Rocío Romero eligieron el camino más difícil para ganarse la vida. O más bien, el toreo les eligió a ellos. Como principio o fin, Romero tuvo el debut más difícil. Un novillo para tener la cabeza clara, el primero de su vida. Al otro lo meció pero no lo mató. Fin, principito o consecuencia. Toñete firmó una de sus tardes más completas como novillero. Muy seria. Cuajó al bravo primero. Téllez tiene valor y lo muestra. Se los pasa muy cerquita. Con tres espadas certeras, la terna se hubiera ido en hombros del Palacio.
La novillada de El Parralejo tuvo condiciones para el triunfo. De excelentes hechuras los tres primeros, más grandes los últimos. Sobre todos, sobresalió el excelente segundo. ‘Cañamero’, un novillo bravo. De emotiva embestida, con brío y transmisión. Una pintura. También tuvo buena condición el primero, de embestida muy templada. Pero ‘Cañamero’ fue explosivo.
Fue dramático el tercer par. Roberto Ortega salió trastabillado y el novillo hizo por él. En el ruedo, el pitón se perdió por sabe Dios dónde, nadie podía quitárselo de encima. Los segundos se convirtieron en horas. Por fin se levantó con la chaquetilla echa mil jirones pero entero. No fue el novillo soñado para el debut con caballos de Rocío Romero. Hay que ser valiente para no amedrarse ante las miradas a los muslos y ante el viaje incierto. Aún así, supo buscarle las vueltas para meter al público en la faena. La estocada fue entera, el novillo rodó y, aunque la petición era mayoritaria, en presidente tardó un mundo en concederla. Quizá se agarró a que cayó algo baja. Pero se impuso el criterio de la mayoría, como es reglamentario.
Cerró el festejo un novillo de gran alzada, alto de cruz. Un punto gazapón en banderillas, defecto que se corrigió la muleta de Romero. Rocío citó con el vuelo y corrió la mano como una caricia. Suavidad que agradeció el novillo siempre. Dimensión de quien le funciona la cabeza delante del animal. Dos circulares finales marcando una geometría perfecta que no fueron rubricadas con la espada.
El segundo abría más la cara pero tenía hechuras de embestir. Y vaya si lo hizo. Con más brío que el primero se presentó en el capote de Ángel Téllez. En el quite se fue a los medios para firmar un quite por saltilleras de quitar el hipo. El animal fue a más y en el segundo tercio, en el capote de Juan Navazo, el ‘Cañamero’ rompió. Bravo y a más. Téllez lo esperó de rodillas en los medios. Se entregó el torero en una faena en la que buscó el ajuste ante un novillo que no paró de repetir y rebosar en la muleta. Incluso molestó el venirse demasiado por dentro pidiendo sitio. El final, de infarto, por bernadinas terminó con el torero por los aires. Volvió por el mismo palo hasta asustar al tendido. Otra vez, la espada se llevó el premio. Gran ovación en el arrastre para ‘Cañamero’ y también para Téllez.
También tuvo seriedad el quinto. Los bonitos fueron por delante en la novillada. Pero este no se pareció a sus hermanos. Aquerenciado en tablas y justo de fuerza. Mérito tuvo el ceñido quite por chicuelinas en los medios como también un soberbio par de Juan Navazo -qué gran tarde ha echado- en las tablas, de dentro a fuera, para evitar más capotazos. Quiso Téllez pegarle hasta el último muletazo con lo que tuvo. Faena de contenido técnico y ajuste. Pinchó antes de la estocada y también cortó una oreja.
Bajo, bien hecho, estrecho de sienes. El primero de El Parralejo humilló y embistió al ralentí desde el recibo a la verónica de Toñete. Hasta la boca de riego fue pegando lances muy despacio. Se desplazó con buen son en banderillas lo que permitió a Gómez Escorial firmar dos grandes pares, superior el segundo cuadrando en la misma cara, con los pitones en el pecho. Lo sacó Toñete a los medios y ahí, en un palmo de terreno, cuajó una faena importante basada en la ligazón, las apreturas y la mano baja. Con la izquierda lo enganchó y lo llevó toreado hasta el final. El final, a dos manos, tuvo gran estética y ajuste. Con el premio en la mano, la espada volvió a ser su Talón de Aquiles. Ovación en el arrastre para el novillo y más fuerte para el novillero.
El cuarto era más toro. Toñete lo recibió por delantales. Tuvo seriedad en la embestida éste como en su aspecto. Comenzó con la muleta a media altura, rompiéndolo hacia adelante con gusto en la forma y criterio en el fondo. Lo entendió. Otra vez, toreó despacio al novillo, que tuvo buena condición. Esta vez sí, la espada entró a la primera aunque un punto caída, que le sirvió para cortar una oreja.
Postdata: El final de esta crónica también cierra una etapa. Meta, horizonte, remate. También supone el comienzo de otra aventura. Miro hacia atrás. Veo a compañeros, amigos. Veo una redacción a toda máquina. Veo nervios, emociones, tensión. Recuerdos. La vida cambia el rumbo sin pedirte permiso. Por eso, gracias. Volveremos a leernos.
Por: Mundotoro
Foto Julian Lopez
Hierro de El Parralejo - España Palacio Vistalegre (Madrid). Última de la Feria de Invierno. Un cuarto de entrada. Novillos de El Parralejo, bien presentados, enlotados los tres más bonitos por delante, más cuajados los tres últimos. De buen juego en líneas generales, bravos primero y segundo, ovacionados en el arrastre. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Antonio Catalán Toñete, gran ovación tras aviso y oreja;
Ángel Téllez
, gran ovación y oreja;
Rocío Romero
, que debutaba con picadores, oreja y palmas tras dos avisos.
Incidencias: Se desmonteró en banderillas Juan Navazo tras parear de forma sobresaliente al quinto.